1 comentario / Publicado en por Diego Gomez

Julio 2013

Este es un escrito de hace 5 años cuando corrí mi primer ultramaratón...

Probablemente al mencionar esto muchos dirían que es una edad muy temprana, otros que debería quedarme en las carreras de ruta, o simplemente me tomarían por loco. Hace seis meses decidí hacer el reto y esta es mi experiencia...

Después de unos meses de sacrificio, dormidas tempranas, levantarse temprano, sacrificar salidas, fiestas y reuniones con amigos llegó el gran día.
El Sábado 20 de julio de 2013 comenzaba a las 2:30a.m. a vestirme para desayunar y partir al arco de salida a las 4:30 a.m. Debo aclarar que estaba algo preocupado ya que toda la semana anterior había estado lloviendo y el pronóstico pintaba para que ese día también lo estuviese, por suerte no fue así. Llegando al lugar de salida se comenzaba a sentir el buen ambiente, corredores de todos los estados, de diferentes edades e incluso nacionalidades se comenzaban a registrar para comenzar el gran baile. Dadas las 5:00 a.m. se dio el banderazo de salida, comenzando la primer parte de la carrera "plana" se recorrieron a un ritmo muy suave, me fui con compañeros de Monterrey, Gerardo López, Jorge, Ramiro, y Nelson (él de Michoacán). De pronto topé con la gran sorpresa de que junto a mi venia una leyenda, el tan mencionado de esta edición Dean Karnazes, troté con él unos cuantos kilómetros hasta que de pronto el siguió a su ritmo. La primer parte fue sencilla, seguía seco y todo el animo de la gente se hacia presente, impresionante ver como la gente que vive por la zona donde pasa la carrera a tan tempranas horas estaban animando a los corredores que apenas comenzábamos la aventura. Llegamos a la Barranca, donde comenzaba un descenso con algo de dificultad, muchos se resbalaban, otros bajan con mucha facilidad, en lo personal decidí hacerle caso a mi novia de bajar "lento pero seguro".

Después de un rato descendiendo llegamos al primer río dónde Gerardo me esperaba para seguir con nuestro camino, allí continuamos trotando/ caminando... De pronto nos alcanzaron otros compañeros a casi medio camino, ya algo acalorados y con pocas raciones de agua esperábamos a llegar al primer abasto en la barranca, cuando llegamos por fin ( lo habían puesto mas lejos de donde usualmente se pone) nos llevamos la gran sorpresa de que lo único que había eran cascaras de plátanos y naranjas.

Bajando la barranca


[ En este punto de la carrera toda la estrategia cambia, en lo personal no me quedaban ni 500 ml de agua, aquí comienza un juego mental en el que debes seguir adelante, pones tu cuerpo al límite, debes cambiar el chip para poder lograr llegar al siguiente abastecimiento, recordé muy bien de cómo se queja la gente en mi ciudad de que no hay abastecimiento en menos de 3k, eso era lo mas que deseaba yo, pero no era así faltaban al menos un par de horas para llegar al siguiente...]

Después de ese abastecimiento seguía un pequeño Chupón, (Se le compara como subir el Pinal ( en el parque Chipinque) A media subida uno de los compañeros se sintió mal, se quedaron otros dos más con él mientras que Gerardo, Carlos y yo seguimos nuestro camino cuando empezó a sentirse un poco mejor. Pasaban las horas, cada vez mas cansado a causa de la deshidratación, se hacia mas pesada la subida, hasta que finalmente llegamos, pero no fue tan sencillo ya que tuve que devolver lo poco que traía en el estomago... Uno de mis compañeros de dio algo de agua la cual le puse electrolitos en polvo para poder reanimarme, me ayudó pero 200 ml no eran suficientes...

Echando las migas en el Chipote

Seguimos caminando, hasta que de pronto llegamos al Río Verde lugar en donde había mucha gente bañándose para refrescarse un poco, algunos rellenaban sus termos y mochilas allí pero era agua café... Después de unos minutos de descanso Gerardo y yo decidimos continuar con nuestro camino, pasaban los minutos y aún no llegábamos al siguiente abasto, finalmente logramos llegar a La Cueva, en dónde ya nos tocó abastecimiento, rellene el termo, la mochila, tome un poco de agua, y cuando tratamos de seguir caminando no pasaron ni 20 metros cuando devolví nuevamente lo que tomé. Gerardo me sugirió regresar y descansar un poco mas de tiempo, veinte minutos después continuamos con el camino.

[Muchos ya me daban por tronado, me decían que era muy joven, y hasta pensaron que ya no iba a poder salir de allí]

No sé cómo ni por qué pero tuve mi segundo aire, de allí comenzaba el ascenso, eran horas las que iba a estar de subida. Los del abasto nos dijeron que a dos horas se encontraba el siguiente punto con agua, comenzamos a subir, me sentía bien, empezamos a alcanzar gente y a dejarla atrás. Una hora después llegamos finalmente al siguiente abastecimiento, muchos otros participantes sorprendidos de que yo estuviese allí, me decían "Chapulín si tu estabas bien tronado atrás vomitando" Pues sí, pero de mi no se deshacen tan fácil. Después de la Cascada la Rosalinda, seguían mas y mas ascensos, comencé a subir más rápido alcanzando gente, igual muchos seguían sorprendidos. En el camino te encontrabas con gente cansada, acalambrada y tronada... Pero uno me llamo la atención era un Rarámuri (Hombre Tarahumara) el cual estaba sentado en una piedra en la única sombra a 20 metros a la redonda, le ofrecí algo de agua y le di un gel de energía. Ya pasando los kilómetros comencé a ver la gente que nos observaba desde el mirador al que debía llegar... Toda la subida se hace en "zetas" yo lo tome como si fuese un baile, derecha izquierda, una y otra vez estuve haciendo el vals con la "Reina" de lo cansado a veces me tropezaba, pero me decía " La Reina tiene dos pies izquierdos" y seguía adelante...

En "la pared", saliendo de la sinforosa

De pronto ya había llegado al puente colgante en donde ya había más servicios médicos, lo cruce me registraron y me ofrecieron agua o electrolitos. Para ese momento ya uno se harté de tomar solo esas dos cosas así que rompí mis hábitos y pedí refresco ( el cual me cayó de maravilla).

Saliendo del puente todavía era una subida mas para llegar al mirador, me ofrecieron subirme a una cuatrimoto pero me negué, seguí caminando hasta que llegue al dichoso mirador, donde había aun mas médicos. Me ofrecieron canalizarme pero no quería ya que lo que quería era mas refresco y llegar a la meta ( todavía faltaban 17kms). Les dije a los doctores que solamente iba a descansar 5 min acostado, pero para cuando me di cuenta ya me estaban canalizando, según ellos solo iba a tomar 5 minutos ( pero fue mas de 30 min). Llegue a la van donde iba a dejar mi mochila, me cambie los tenis ( lo cual fue una gran idea) y allí tuve mi tercer aire, estaba como "nuevo" claro que algo adolorido de los pies pero continué corriendo y caminando, alcanzando nuevamente a otros participantes, esos kilómetros ya se hacen con el corazón. Había mas abastos y bien surtidos, hasta cerveza había, en el ultimo me paré un par de minutos para tomar un refresco y descansar, para cerrar corriendo el ultimo par de kilómetros, mientras mas me acercaba a la meta, mas animado me sentía, la gente del pueblo echándote porras ( pues eres el protagonista de la película) finalmente llegue, con algo de frio y cansancio fui terminando la competencia en un tiempo de 14:10 hrs.

Un gran agradecimiento a mis padres por apoyarme, a mis amigos de Gusanitos, Hunzas, a Abraham Ríos por el Coacheo, así como a todos mis amigos... pero en especial a Gerardo López que gracias a él logré llegar y salir con bien de la Barranca.

Creo que fue la mejor carrera para comenzar, es considerada de gran dificultad debido a sus ascenso y descensos, pero no siempre se corren con los "Gurús" mexicanos en sus tierras, y tampoco se corre todos los días con leyendas como Dean Karnazes.

Foto con Dean Karnazes

¿Qué si vuelvo?

¿Fue Fácil?
No, es un reto mental muy grande. Logre conocerme aun mas.

¿Qué me sorprendió mas?
La cantidad de gente que se iba quedando en el camino, me toco ver cómo una persona a una cuadra de la meta de pronto se cayó. Además de la gente Tarahumara en las condiciones que corre.

¿Qué cambiaria?
En mi caso, llevaría menos equipo y comida y mas agua.
Los entrenamientos los haría con menos agua y con más sol.

¿Soy muy joven para hacerlo?
Probablemente mi cuerpo no este tan maduro como el de una persona de 40 años, pero entrenando adecuadamente el cuerpo se adapta para las pruebas. De igual manera como persona me ha ayudado a madurar, a valorar lo que tengo, a irme por un camino el cual es mas saludable, yo también vomito, pero recuerdo a detalle cómo y por qué fue.

 

1 comentario

  • Publicado en por Ricardo Camarillo Barron

    Mi reconocimiento por ese gran esfuerzo y dedicación a este apasionante deporte. A seguir siendo fuente de inspiración para muchos que soñamos con romper nuestras propias metas. Saludos.

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